Los trabajos que sostienen la vida cotidiana no siempre reciben reconocimiento social




Prestigio, salarios y condiciones laborales revelan por qué algunas ocupaciones esenciales permanecen invisibilizadas.

Por Redacción Nota Antropológica

Las personas que limpian espacios públicos, recogen residuos, cuidan a adultos mayores, preparan alimentos o realizan tareas de mantenimiento participan en actividades necesarias para el funcionamiento cotidiano de las sociedades. Sin embargo, estas ocupaciones no siempre reciben una remuneración, un prestigio social ni un reconocimiento institucional acordes con las responsabilidades que implican. Investigaciones sobre el trabajo, los cuidados y las jerarquías ocupacionales, publicadas en América Latina y otros contextos, permiten analizar por qué existe esta diferencia.

El problema no consiste únicamente en cuánto gana una persona. También importa cómo se interpreta su actividad, qué conocimientos se le atribuyen, qué condiciones laborales enfrenta y qué lugar ocupa dentro de la organización social. ¿Por qué algunas profesiones se relacionan con el éxito y el reconocimiento, mientras otras se consideran actividades que cualquiera puede realizar?

El valor de un trabajo no depende solamente de su utilidad

La sociología distingue entre el prestigio ocupacional, la remuneración económica y las condiciones de empleo. Aunque estas dimensiones pueden relacionarse, no representan lo mismo. El prestigio se refiere a la posición que una ocupación tiene dentro de las jerarquías sociales; el salario expresa una compensación económica, mientras que las condiciones laborales comprenden aspectos como la estabilidad, los horarios, las prestaciones y la seguridad social.

Estas diferencias permiten entender por qué una actividad necesaria para miles de personas puede recibir una valoración social limitada. La importancia colectiva de un trabajo no determina por sí misma cuánto se paga por realizarlo ni el reconocimiento que obtiene quien lo desempeña.

La investigación sobre el prestigio ocupacional estudia precisamente cómo las sociedades ordenan las profesiones según criterios relacionados con la educación, los ingresos, la autoridad y la posición social. Desde esta perspectiva, una ocupación no adquiere reconocimiento exclusivamente por los resultados que produce, sino también por las características que una sociedad asocia con quienes la ejercen.

Las credenciales educativas, la autonomía para tomar decisiones y el control sobre los recursos pueden influir en esa clasificación. Por otra parte, los conocimientos adquiridos mediante la experiencia práctica no siempre reciben el mismo reconocimiento institucional que aquellos respaldados por títulos académicos.

La limpieza y el mantenimiento como trabajos invisibilizados

Las tareas de limpieza permiten examinar estas diferencias en un contexto concreto. Aunque realizarlas exige conocimientos sobre productos, materiales, higiene, organización del tiempo y prevención de riesgos, suelen asociarse con actividades que requieren poca preparación.

Un estudio publicado en 2025 en la Revista Interdisciplinaria de Estudios de Género, de El Colegio de México, analiza el trabajo de limpieza no doméstica en Córdoba, Argentina. Sus autoras, María José Magliano, María Lorena Capogrossi y Andrea Torrano, examinan las relaciones entre género, tecnología y organización laboral, así como los procesos que contribuyen a la desvalorización de esta ocupación.

Su investigación permite estudiar cómo se distribuyen las tareas, qué competencias se reconocen como calificaciones profesionales y de qué manera las formas de contratación intervienen en la experiencia de quienes realizan estos trabajos.

La invisibilización laboral no significa necesariamente que las personas pasen inadvertidas para quienes utilizan un servicio. Se refiere, más bien, a situaciones en las que su contribución recibe poca atención en las decisiones institucionales, las representaciones públicas o las formas de evaluar el trabajo.

Esta distinción ayuda a comprender por qué algunas actividades adquieren visibilidad cuando dejan de realizarse. La ausencia de limpieza, por ejemplo, puede modificar las condiciones de uso de un espacio; sin embargo, cuando el servicio funciona de manera habitual, el trabajo que lo hace posible puede quedar fuera de la atención de sus usuarios.

El cuidado también es trabajo

Las tareas de cuidado ofrecen otro ejemplo de la diferencia entre contribución social y reconocimiento. Alimentar a una persona, acompañarla durante una enfermedad, atender sus necesidades cotidianas o ayudarla a realizar actividades que no puede efectuar por sí misma requiere tiempo, conocimientos y responsabilidad.

Sin embargo, una parte de estas actividades se realiza sin remuneración dentro de los hogares. Cuando se considera que cuidar es una obligación familiar, puede dejar de reconocerse como una forma de trabajo, aunque implique una carga cotidiana que limita las posibilidades de estudiar, descansar o incorporarse al empleo remunerado.

En 2019, la Organización Internacional del Trabajo publicó el informe El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. El documento examina la relación entre el cuidado remunerado y no remunerado, la desigual distribución de estas responsabilidades y las condiciones laborales de quienes se dedican a ellas.

La investigación institucional permite situar el problema más allá de las relaciones individuales. La organización del cuidado depende también de las políticas públicas, los servicios disponibles, las condiciones de empleo y la distribución de responsabilidades entre los hogares, el Estado y el mercado.

La dimensión de género resulta central para comprender este proceso. Cuando determinadas tareas se atribuyen a las mujeres como parte de sus responsabilidades familiares, las habilidades que requieren pueden interpretarse como disposiciones naturales, en lugar de reconocerse como conocimientos adquiridos mediante la experiencia.

Esta interpretación tiene consecuencias para la valoración del trabajo. Si una actividad se considera una obligación personal, puede resultar más difícil identificar las horas que exige, las competencias que requiere y los costos que implica para quien la realiza.

Las jerarquías laborales también se aprenden

La valoración de las ocupaciones se construye mediante relaciones sociales, instituciones y experiencias cotidianas. Las familias transmiten expectativas sobre las profesiones deseables; las escuelas relacionan determinados estudios con oportunidades de movilidad social; las empresas establecen categorías de puestos, salarios y responsabilidades. Estos procesos participan en la formación de las jerarquías laborales.

El sociólogo Pierre Bourdieu permite analizar cómo se construye el prestigio a través de las diferencias de clase, los títulos educativos y las formas de reconocimiento social. Desde esta perspectiva, las ocupaciones adquieren posiciones distintas dentro de un sistema de clasificación que también expresa relaciones de poder.

La distinción entre trabajo manual e intelectual constituye otro aspecto del problema. Algunas actividades se asocian con la planificación, la creatividad y la toma de decisiones, mientras que otras se describen como ejecución de instrucciones. Esta separación puede ocultar los conocimientos necesarios para resolver problemas prácticos, anticipar fallas, coordinar tareas o responder a situaciones imprevistas.

El mantenimiento de instalaciones permite observar esta diferencia. Una persona encargada de revisar equipos, reparar averías o prevenir fallas necesita experiencia y conocimientos técnicos. Sin embargo, cuando su intervención evita una interrupción, el resultado puede pasar inadvertido precisamente porque el servicio continúa funcionando.

Esto no significa que todas las ocupaciones deban recibir la misma remuneración ni que sus responsabilidades sean idénticas. La cuestión consiste en examinar qué criterios se utilizan para establecer las diferencias y si las categorías laborales reconocen las competencias que efectivamente requiere cada actividad.

La remuneración y el reconocimiento no siempre coinciden

El antropólogo David Graeber abordó otra dimensión del problema en su ensayo sobre los bullshit jobs, publicado originalmente en 2013. El autor cuestionó la correspondencia entre la remuneración, el prestigio y la contribución social de los empleos, a partir de la experiencia de trabajadores que consideraban que sus actividades tenían una utilidad limitada.

Su planteamiento funciona como una provocación para examinar las jerarquías laborales, aunque no constituye una medición generalizable de todas las ocupaciones. La percepción de utilidad depende del contexto, de las relaciones de trabajo y de los criterios con los que se evalúan las actividades.

La comparación permite formular una pregunta relevante. Si algunas personas reciben salarios elevados por actividades cuya contribución colectiva resulta difícil de identificar, mientras otras realizan tareas necesarias bajo condiciones laborales menos favorables, ¿qué criterios intervienen en la distribución de las recompensas?

Responder exige examinar los mecanismos económicos y las relaciones de poder que organizan el trabajo. También requiere distinguir entre el valor de un servicio para quienes lo utilizan, el valor económico que adquiere dentro de una organización y el prestigio que se atribuye a la ocupación.

Reconocer un oficio implica examinar sus condiciones

Las investigaciones sobre limpieza y cuidados permiten identificar dimensiones que van más allá del salario. El reconocimiento también comprende el trato cotidiano, la posibilidad de expresar opiniones, la participación en decisiones, la protección frente a riesgos laborales y la valoración de los conocimientos necesarios para realizar una actividad.

Agradecer un servicio no equivale necesariamente a reconocer las condiciones en las que se presta. Una persona puede recibir un trato cordial de los usuarios y, al mismo tiempo, enfrentar inestabilidad laboral, falta de prestaciones o escasas posibilidades de intervenir en las decisiones que afectan su trabajo.

Por ello, estudiar el reconocimiento exige observar las relaciones concretas entre trabajadores, empleadores, instituciones y usuarios. Las entrevistas, la observación etnográfica y el análisis de las condiciones de empleo permiten identificar cómo se expresa la valoración de un oficio en situaciones cotidianas.

También resulta necesario evitar que todos los casos se expliquen mediante una causa única. El género, la clase social, la formación profesional, las formas de contratación y la organización de los servicios pueden intervenir de distintas maneras. Su importancia debe establecerse mediante el análisis de cada contexto.

La pregunta inicial conduce, finalmente, a examinar cómo se distribuyen las recompensas, el prestigio y las responsabilidades en una sociedad. Comprender estas diferencias permite reconocer que la importancia de un trabajo no siempre coincide con el lugar que ocupa dentro de las jerarquías económicas y sociales.

Fuentes

Addati, L., Cattaneo, U., Esquivel, V. y Valarino, I. (2019). El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Organización Internacional del Trabajo. Disponible en https://www.ilo.org/es/publications/major-publications/el-trabajo-de-cuidados-y-los-trabajadores-del-cuidado-para-un

Bourdieu, P. (1979). La distinction. Critique sociale du jugement. Les Éditions de Minuit.

CEPAL (2018). Los cuidados en América Latina y el Caribe. Textos seleccionados 2007-2018. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Disponible en https://www.cepal.org/es/publicaciones/44361-cuidados-america-latina-caribe-textos-seleccionados-2007-2018

Graeber, D. (2013). “On the Phenomenon of Bullshit Jobs”. Strike! Magazine. Disponible en https://davidgraeber.org/articles/on-the-phenomenon-of-bullshit-jobs-sobre-el-fenomeno-de-los-trabajos-de-mierda/

Magliano, M. J., Capogrossi, M. L. y Torrano, A. (2025). “Tecnologías y género en el trabajo de limpieza no doméstica”. Revista Interdisciplinaria de Estudios de Género de El Colegio de México. Disponible en https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2395-91852025000100202&script=sci_arttext

#NotaAntropologica #AntropologíaDelTrabajo #DesigualdadSocial #Sociología

Publicar un comentario

Designed by OddThemes | Distributed By Gooyaabi Templates