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El origen de la polémica imagen en la que aparecen Noam Chomsky y Jeffrey Epstein: lo que se sabe hasta ahora

Documentos, fotografías y declaraciones reconstruyen el vínculo entre el influyente lingüista y el financiero condenado por abuso sexual. La versión de su esposa sitúa la relación como un error de juicio en medio de una hábil estrategia de manipulación.

Por Redacción Nota Antropológica 

La primera vez que la imagen circuló con fuerza en redes sociales, muchos se negaron a creerlo. Allí estaba Noam Chomsky, el intelectual crítico del poder estadounidense, la conciencia de la izquierda académica, compartiendo espacio con Jeffrey Epstein, el financiero prófugo y condenado por explotación sexual de menores. La fotografía parecía una contradicción andante.

Sin embargo, no era una foto fuera de contexto ni un montaje. Era parte de un conjunto mayor de archivos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos entre 2025 y 2026. Aquellos documentos incluyeron más imágenes, además de correos electrónicos, cartas y registros de reuniones que confirmaban algo incómodo: hubo una relación sostenida en el tiempo. La polémica, lejos de extinguirse, se transformó en una revisión pública sobre los alcances de esa cercanía.

Los hallazgos periodísticos realizados por equipos de investigación en medios como The Guardian, Associated Press y el Financial Times han logrado trazar un mapa de ese vínculo. La labor de reconstrucción de la periodista Sarah Fitzpatrick y el equipo de archivos abiertos ha sido clave para ordenar los hechos. A partir de su trabajo, hoy es posible distinguir lo que está probado de lo que aún pertenece al terreno de la especulación.

El contacto entre Chomsky y Epstein comenzó años antes de que estallara el escándalo definitivo. El financiero, que ya había sido condenado en 2008 por delitos sexuales, se presentaba ante académicos y científicos como un filántropo interesado en el progreso del conocimiento. Financiaba proyectos, ofrecía su red de contactos y organizaba encuentros en sus residencias. Bajo esa fachada logró acercarse a premios Nobel, líderes políticos y, también, al lingüista.

Los correos electrónicos intercambiados muestran conversaciones sobre política internacional, ciencia y cultura. En una de las cartas, Chomsky describía esos diálogos como intercambios intelectuales regulares. Epstein parecía haber encontrado en el filósofo no solo un interlocutor válido, sino una figura capaz de otorgarle legitimidad.

Otro de los puntos documentados es el financiero. Según los registros bancarios incluidos en los archivos, Chomsky recibió transferencias por aproximadamente doscientos setenta mil dólares desde cuentas asociadas a Epstein. Su esposa, Valeria Wasserman, explicó más tarde que esos montos correspondían a asesorías técnicas y a la gestión de fondos personales, no a inversiones conjuntas ni a sociedades comerciales. Aclaró, además, que nunca participaron en actividades ilegales ni visitaron la isla privada donde se cometieron los abusos.

Wasserman ha sido la voz principal del lingüista, quien permanece en delicado estado de salud tras un derrame cerebral. En declaraciones a distintos medios, asumió una postura clara. Admitió que la relación con Epstein fue un grave error de juicio. Afirmó que tanto ella como su esposo fueron engañados por la imagen filantrópica del financiero. También expresó su solidaridad con las víctimas y ofreció disculpas públicas en nombre de ambos.

Pese a estas aclaraciones, los mensajes filtrados en 2019 agregaron una capa más de controversia. En ellos, Chomsky aconsejaba a Epstein sobre cómo enfrentar la presión mediática derivada de nuevas acusaciones. Sugería ignorar el ruido de la prensa y mostraba escepticismo hacia el clima generado por el movimiento de denuncia pública. Esos textos provocaron críticas incluso entre colaboradores cercanos del filósofo, algunos de los cuales expresaron decepción de manera abierta.

Ahora bien, es necesario señalar con precisión los límites de lo que estos documentos demuestran. No existe ninguna acusación formal contra Chomsky por delitos relacionados con Epstein. Las fotografías, por sí mismas, no constituyen prueba de participación en actividades ilícitas. Tampoco hay registros que lo sitúen en los espacios donde se cometieron los abusos. Lo que los archivos confirman es una relación social e intelectual mantenida durante años, incluso después de la condena de 2008.

El debate público se ha movido en varias direcciones. Para algunos analistas, el caso evidencia una contradicción difícil de explicar: cómo una figura que construyó su prestigio sobre la denuncia del poder y sus abusos pudo mantener vínculos con alguien ya señalado por la justicia. Para otros, en cambio, el episodio es una muestra de la capacidad de ciertos depredadores para infiltrarse en cualquier círculo, sin importar ideologías ni trayectorias éticas. Epstein, después de todo, cultivó relaciones con personalidades de distintos ámbitos y orientaciones políticas.

Lo ocurrido con Chomsky no es, en ese sentido, un caso aislado. Forma parte de un patrón más amplio de acercamiento selectivo. El financiero no buscaba solo influencia económica. Buscaba también prestigio transferido. Y lo obtuvo, durante años, de decenas de figuras públicas que lo recibieron en sus universidades, en sus casas y en sus agendas.

La investigación ha logrado establecer los hechos con claridad. Existen pruebas de contacto personal, de intercambios económicos y de una continuidad en la relación que resulta difícil de ignorar. Pero también existen límites claros en lo que puede afirmarse. La diferencia entre el vínculo social y la complicidad criminal es el centro del debate, y es también lo que sigue generando interpretaciones enfrentadas.

¿Y tú qué piensas de quienes, desde posiciones críticas, mantuvieron relaciones con figuras ya condenadas social y judicialmente? Para algunos, se trata de errores explicables por el engaño y la manipulación. Para otros, representa una línea ética que no debería haberse cruzado bajo ninguna circunstancia. Si este tema te ha interesado o conoces a alguien que siga la obra de Chomsky, compartele esta nota para saber que opina.


Referencias

Associated Press (2026). Valeria Wasserman habla sobre el vínculo de Noam Chomsky con Jeffrey Epstein. Archivo AP, Sección Nacional.

The Guardian (2025-2026). Chomsky, Epstein y los documentos desclasificados: crónica de una relación incómoda. Equipo de investigación, ediciones múltiples.

Financial Times (2026). Epstein network files: the academics and the financier. FT Investigates.

WBUR (2026). How Jeffrey Epstein courted Noam Chomsky. Entrevista y análisis documental.


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