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| Imagen de referencia de la genealogía de Moctezuma. Imagen creada con IA. |
La genealogía del emperador azteca apareció enrollada entre otros cuadros en la bodega de la Iconoteca.
La historia comenzó con una línea en un inventario mecanografiado. En 2020, la investigadora Tesiu Rosas Xelhuantzi revisaba manuscritos coloniales en lenguas indígenas resguardados en la Biblioteca Nacional de México cuando encontró una entrada que llamó su atención: “1821 Árbol genealógico de Moctezuma”. Al solicitarlo, el personal del Fondo Reservado no pudo ubicarlo en el estante donde debía estar. Pasaron los meses y el documento no aparecía.
Tres años después, en agosto de 2023, Rosas comentó el caso a Andrés Iñigo Silva, entonces nuevo responsable académico de la colección Archivos y Manuscritos. Ambos, junto con Manuel Suárez, jefe del Fondo Reservado, emprendieron una búsqueda por todos los espacios de la biblioteca. El manuscrito seguía sin localizarse.
Pero los documentos, aunque extraviados, suelen dejar rastros. Iñigo encontró una nota al pie en un artículo de Ignacio González Polo publicado en 1975. Allí se describía el ejemplar como “otro en un marco con la genealogía de Moctezuma y su correspondiente heráldica a la acuarela”. Esa palabra resultó clave: “enmarcado”.
Hasta entonces todos habían buscado un códice, un libro. Pero el Ms. 1821 no era un volumen encuadernado. Era un pliego de papel de gran tamaño, con escudos de armas coloreados, que por sus dimensiones no podía guardarse en un estante común. Debía estar con otros cuadros.
El 6 de septiembre de 2023, tras desenvolver varias piezas embaladas en la Iconoteca, apareció el manuscrito. Había permanecido allí quién sabe desde cuándo, posiblemente desde el traslado del acervo del Antiguo Templo de San Agustín a Ciudad Universitaria. Las condiciones no eran las ideales: el documento presentaba hongos y manchas de humedad. Pasó entonces al Departamento de Conservación.
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| Árbol genealógico de Moctezuma, [s. f.], bnm, Ms. 1821. |
La restauradora Alejandra Odor identificó que el manuscrito ya había sido intervenido en los años setenta. En esa época se le adhirió una malla de nylon en el reverso para darle solidez, una técnica que hoy se considera invasiva porque impide ver las marcas de agua del papel y dificulta la lectura. También se usaron adhesivos como cemento duco y acetato de celulosa, materiales que con el tiempo resultan agresivos y difíciles de retirar.
Al desmontar la pieza, los especialistas encontraron en el cartón del marco dos anotaciones. Una decía “N.a. 85 Nov 26-1965”, posible fecha de ingreso a la biblioteca. La otra, “UNAM 08-632664”, quizá un número de registro del Patronato Universitario. También había un pequeño papel pegado con la fecha “oct/92”. Eran pistas sueltas sobre el recorrido del manuscrito dentro de la institución.
El documento en sí es un pliego de papel artesanal verjurado. Por la malla de nylon no fue posible localizar marcas de agua que ayudaran a fecharlo con precisión. Pero el contenido ofrece otra vía. El último personaje registrado en el árbol genealógico es José Silverio Lizuala Andrade Moctezuma, nacido en 1806. Esto sugiere que el manuscrito se elaboró en la segunda mitad del siglo XIX.
El árbol ocupa la mayor parte del pliego. Corre de abajo hacia arriba y registra únicamente a los descendientes de doña Isabel, hija de Moctezuma, dejando fuera a otras ramas familiares. Esto no es casual. Entre los descendientes del emperador hubo disputas por privilegios y pensiones otorgadas por la Corona española. En la cúspide del árbol aparecen los hermanos Lizuala y Tapia, quienes aún en 1880 litigaban ante el Congreso de la Unión para que se les reconociera el pago anual instituido por Felipe II en 1590.
Cuatro escudos de armas fueron adheridos al pliego con pegamento. Según los investigadores, estos elementos heráldicos no aparecen en el estudio más completo sobre el tema, publicado por María Castañeda y Miguel Luque en 2021. Es decir, son piezas inéditas.
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| Edición del Árbol genealógico de Moctezuma. |
El texto en la parte inferior del manuscrito ofrece otro dato relevante. Allí se menciona que la madre de doña Isabel se llamaba Theilcalco. Este nombre se consideraba desconocido en fuentes como la Crónica Mexicayotl, escrita por Hernando Alvarado Tezozómoc, nieto de Moctezuma. La información contenida en el manuscrito, por tanto, abre nuevas preguntas sobre la genealogía y las alianzas familiares en el periodo colonial.
Ahora el documento está en proceso de estabilización. Una vez concluya, quedará a disposición de los investigadores en el Fondo Reservado. La historia de su búsqueda, que duró tres años y requirió la colaboración de varias personas, muestra cómo los acervos bibliográficos guardan piezas cuyo paradero se desdibuja con el tiempo. También deja ver que los objetos no siempre están donde se espera, sino donde las circunstancias del pasado los colocaron.
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Fuente
Rosas Xelhuantzi, T. e Iñigo Silva, A. (2024). El ítem: “1821 Árbol genealógico de Moctezuma”. Bibliotheca Mexicana. Ensayos a partir de las líneas de investigación del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Universidad Nacional Autónoma de México.



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