Miguel León-Portilla y el arte de escuchar en náhuatl

En el centenario de su nacimiento, la obra del historiador mexicano vuelve a interpelar la manera en que leemos el pasado indígena y construimos memoria colectiva.

El historiador que impulsó la lectura del pasado indígena en su lengua original.


Por Redacción Nota Antropológica 

En 1956, mientras México consolidaba su proyecto cultural posrevolucionario, un joven doctor en filosofía presentó una tesis que cambiaría la forma de acercarse al mundo prehispánico. Miguel León-Portilla decidió estudiar los textos en náhuatl no como piezas de museo, sino como pensamiento. No como vestigios mudos, sino como palabra viva.


Su investigación, dirigida por Ángel María Garibay, se convirtió en el libro La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. Allí propuso algo sencillo en apariencia, aunque exigente en su práctica. Leer los códices, los cantares, los huehuetlatolli, desde la lengua original. Cruzar los hallazgos arqueológicos con crónicas en español, además de testimonios recogidos por misioneros del siglo XVI. Hacer dialogar fuentes distintas como hilos de una misma trama cultural.


El propio León-Portilla explicó que dos criterios guiaron su trabajo. Superar la limitación en el empleo de las fuentes; proceder con cautela crítica en su interpretación. La idea parecía clara. Sin embargo, implicaba cambiar el lugar desde el cual se narraba la historia del México antiguo. ¿Quién hablaba cuando se contaba la Conquista? ¿Desde qué lengua se pensaba la identidad?


En ese contexto apareció en 1959 La visión de los vencidos. El libro reunió testimonios indígenas sobre la llegada de los españoles. Presagios, descripciones del avance de Cortés, relatos de la caída de Tenochtitlan. No era una crónica escrita desde la perspectiva europea. Tampoco era una invención literaria. Se trataba de textos en náhuatl traducidos, organizados, contextualizados. La operación editorial modificó la memoria pública. Desde entonces, generaciones de lectores conocieron la Conquista a través de voces indígenas.


¿Cómo ocurre este desplazamiento? Ocurre cuando una lengua que había sido considerada secundaria entra al centro del debate histórico. Ocurre cuando el náhuatl deja de ser visto solo como objeto folclórico y se reconoce como vehículo de pensamiento. Ocurre cuando la traducción no busca adornar el pasado, sino comprender su lógica interna.


Además de estudiar la filosofía, León-Portilla se interesó por la educación en el mundo náhuatl. En su ensayo sobre el concepto indígena de formación, explicó que la persona era entendida como “rostro y corazón”. La expresión designaba la identidad moral y la voluntad. Ser dueño de un rostro y un corazón implicaba madurez, autocontrol, responsabilidad frente a la comunidad. La educación no consistía solo en transmitir información; se trataba de modelar el carácter.


Esta idea dialogaba con su contexto. El México del siglo XX impulsaba instituciones culturales, museos, escuelas. En paralelo, investigadores como él defendían el estudio directo de los textos originarios. Su trabajo también tuvo impacto en el reconocimiento de lenguas indígenas vigentes. Señaló que el náhuatl seguía siendo lengua materna de millones de personas. Participó en iniciativas para fortalecer la educación bilingüe rural.


Por otra parte, su trayectoria incluyó cargos académicos en la Universidad Nacional Autónoma de México, la dirección del Instituto Indigenista Interamericano, además de la representación de México ante la UNESCO. Sin embargo, más allá de premios y distinciones, su legado se vincula con una pregunta persistente. ¿Qué significa dar voz a los vencidos?


Algunos sostienen que recuperó testimonios que habían sido ignorados. Otros apuntan que toda traducción implica mediación, selección, encuadre. Ambas posiciones conviven en el debate. Lo cierto es que su trabajo obligó a revisar la narrativa dominante sobre el pasado prehispánico. Introdujo matices. Abrió discusiones. Invitó a leer con mayor atención.


En el centenario de su nacimiento, la figura de Miguel León-Portilla vuelve a circular en homenajes institucionales. Sin embargo, más allá de la conmemoración, permanece la tarea de escuchar en otra lengua. Leer sin prisa. Preguntarse qué historias aún no se han integrado al relato nacional.


¿Y tú has pensado desde qué voz conoces la historia de México? Para algunos, su obra representa un puente entre códices y aulas universitarias. Para otros, es un punto de partida para debatir cómo se construye la memoria colectiva. Comparte esta nota con alguien interesado en la historia del México antiguo; deja tu comentario o una reacción para saber que este contenido te gusta.


Fuente

Mac Gregor Campuzano, J. (s.f.) Miguel León-Portilla. Enciclopedia de la filosofía mexicana. Siglo XX

Peregrina, A. (2020) “Miguel León-Portilla (1926-2019). In memoriam”, Intersticios Sociales, 19; 

León-Portilla, M. (1958) “El concepto náhuatl de la educación”, en Siete ensayos sobre cultura náhuatl.


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