El secreto de los carteles que dominan México



Un estudio comparado revela qué condiciones permiten a algunas organizaciones criminales mantenerse hegemónicas mientras otras se desmoronan

Por Redacción Nota Antropológica 

¿Por qué algunas organizaciones criminales logran mantenerse durante años, incluso décadas, mientras otras se rompen desde dentro? La pregunta no es menor. Tampoco es nueva. Sin embargo, pocas veces se había abordado desde una mirada que observe a estos grupos como organizaciones, con reglas internas, estrategias y formas de adaptarse a su entorno.

El investigador Rafael Plancarte propone entender este fenómeno desde una lógica distinta. No se trata solo de fuerza, territorio o confrontación. Se trata de cómo operan por dentro, cómo se relacionan con su entorno y qué tipo de decisiones toman frente a presiones externas.

Desde esta perspectiva, las organizaciones criminales funcionan como sistemas que buscan estabilidad. Algunas optan por expandirse y dominar espacios; otras se concentran en sobrevivir sin llamar demasiado la atención. Pero ese equilibrio es frágil. Basta un cambio en el entorno para alterar todo.

Por ejemplo, el papel del Estado resulta clave. No todas las organizaciones enfrentan el mismo nivel de presión. Algunas han sido combatidas de forma constante, lo que provoca rupturas internas, capturas de líderes y pérdida de control territorial. Otras, en cambio, han operado con menor confrontación directa. ¿Qué ocurre cuando un grupo no es presionado de la misma manera? Se abre la posibilidad de consolidarse, de crecer sin interrupciones constantes.

Además, está la relación con la sociedad. Hay organizaciones que basan su funcionamiento en la extorsión, el secuestro o el cobro de piso. Este modelo genera rechazo, conflictos locales y, en ocasiones, respuestas colectivas como las autodefensas. Por otra parte, existen grupos que buscan cierta aceptación social. No significa que abandonen sus actividades ilícitas; más bien, intentan reducir el impacto directo sobre la población. Esa diferencia cambia el tipo de entorno en el que operan.

También importa lo que ocurre al interior. La cohesión no es automática. Depende de factores como la existencia de liderazgos reconocidos, vínculos familiares en los niveles altos o normas internas que regulen el comportamiento. Cuando estos elementos están presentes, la organización tiende a mantenerse unida. Cuando no, aparecen las disputas, las traiciones y la fragmentación.

En este punto surge otra pregunta. ¿Es suficiente con tener un liderazgo fuerte? No necesariamente. El análisis muestra que ninguna condición por sí sola explica el éxito o el fracaso. Lo que marca la diferencia es la combinación de factores. Menor presión estatal junto con una relación menos depredadora hacia la sociedad puede favorecer la estabilidad. En cambio, una alta confrontación con el gobierno combinada con prácticas agresivas hacia la población suele derivar en debilitamiento.

El estudio también deja ver que la expansión violenta no garantiza permanencia. Muchas organizaciones han intentado dominar territorios mediante la fuerza, pero ese mismo impulso ha generado conflictos que terminan por desgastarlas. Así, el predominio no siempre es sinónimo de control duradero.

En el contexto mexicano, donde distintas organizaciones han evolucionado desde finales del siglo XX, estas dinámicas se vuelven más visibles. Algunas estructuras han logrado mantenerse como actores centrales durante años. Otras han cambiado de nombre, se han dividido o han desaparecido en medio de disputas internas.

Lo que propone este enfoque es mirar más allá del estereotipo. No ver solo confrontación, sino también organización. No observar únicamente el conflicto, sino entender las reglas que lo sostienen. Porque al final, estas estructuras no operan en el vacío. Se adaptan, reaccionan y toman decisiones en función de su entorno.

Entonces la pregunta regresa, pero con más matices. ¿Qué hace que una organización perdure? ¿Qué la empuja a romperse desde dentro? Tal vez la respuesta no esté en un solo factor, sino en el equilibrio —siempre inestable— entre presión, control y cohesión.

¿Y tú cómo crees que influyen las decisiones internas de estos grupos en lo que ocurre fuera de ellos? 

Fuente

Plancarte Escobar, R. (2026). Organizaciones criminales hegemónicas y no hegemónicas en México: Marco e hipótesis para la comparación. Iberoforum, Revista de Ciencias Sociales, 6(1), e000395.


1 comentario :

  1. Porque equiparas Estado con gobierno? Su no distincion iguala ineficiencias de uno cuando el.otro no las tiene por el propio concepto. El Estado evoluciona como lo que es una gran masa. En cambio es eñ gobierno, su vision y su quehacer elmque acierta o falla
    Son sus decisiones

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